Y que en Francia me detienen por la gripa porcina

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No es cierto. Sólo es un gancho barato para que me lean. Pero síganle y descubran como está de la corneta el cerco sanitario global. ¡AAAAAAAAAAAshú!

Ya llegué a Niza. Aún espero un shuttle en el aeropuerto de la Costa Azul pero ya pasé migración, aduanas y… ¿ya? Un momento, un momento.

¿No se supone que había una alerta sanitaria global? ¿No se supone que según la OMS es grave la posibilidad de la pandemia? En México además de regalarme un tapabocas, el cual nunca usé, sólo me dieron un cuestionario para ver si presentaba los síntomas de la gripe del puerco, y de todas las opciones sólo señalé afirmativamente a que tenía escurrimiento nasal, así hubiera puesto que sentía que me salía colita de marrano, a nadie le importó, nadie le prestaba atención a las hojas y sólo las concentraban.

Durante el vuelo, además de ver un par de pésimas películas, Mi súper exnovia y El súper agente 86, y de los clásicos que se suben a un avión con un libro, el cual nunca avanzan ni seis páginas, pero les hace parecer cultos. No pasó nada.

Una vez en el Charles DeGaulle pensaba que me iban a revisar de los pies a la cabeza, pero nada. Nadie nisiquiera me prestó dos segundos de atención y eso que por mi peso podría pasar por un lechón, de La Piedad, Michoacán, aún tiernito, procedente de ciudad de México.

El primer acercamiento con la crisis pandémica fue en la sala de llegadas del aeropuerto. A los que venían del vuelo de México nos recibieron cual Bobby Larios, no mucha prensa pero sí habían algunos medios que querían ver qué pasaba en la gran Tenochtitlán de primera mano.

A mi me detuvieron dos minutos. No sé de que canal. Me preguntaron que cuál era mi opinión de lo que pasaba en México. Y después de deliberar internamente por dos segundos y cuestionarme, si hacía una oda al trabajo de “mi gobierno federal”, mi postura de que si se pone cabrón los que se morirán serán los pobres sin atención médica y la última, y más divertida, de pintar un escenario cataclísmico, opté por la última.

A la reportera, de no malos bigotes -cabe señalar-, le dije que la gente está muy preocupada. Yo mismo estaba preocupado ya que mi mujer se quedó allá. Las calles de una ciudad alegre como la nuestra estaban vacías. No hubo público es los partidos de futbol ni en los foros de televisión. No habrá clases en una semana. Los centros comerciales lucieron vacíos. “Realmente estamos preocupados ya van 60 muertos en una semana”. La cara de sorpresa y alarma de la reportera fue graciosa, hasta creo que se comenzó a inquietar de platicar conmigo. En fin me fui a otra terminal después de haberle hecho su nota más sencilla, lo último que le dije fue: “zorri for mai inglich”.

Ya una vez en la otra terminal para viajar a Niza, le pusé atención a los puestos de revistas y las fotos de los chilangos con tapabocas, en La Villa, calles vacías y gente preocupada estaban en periódicos chinos, ingleses, italianos, españoles, gringos y desde luego franceses. No obstante la preocupación de los periódicos no se reflejaba en ninguna medida sanitaria. Llegué a Francia de la ciudad de México como si no hubiera un brote de gripe porcina.

Pero aún hay más. Antes de abordar mi vuelo a Niza, me di un rol por el diutifri para ver que me llevaré de regreso. Creo que un Bushmills 10 años y una champaña estarán en mi casa para el jueves. Lo gracioso está cuando le pregunto a la dependienta si la oferta seguirá para el jueves que vuele de regreso, “en tres días regreso a ciudad de México, ¿seguirá la oferta?”. Cuando escuchó “México” (eme-e-acento-equis-i-ce-y-o, Timbiriche dix it) dio un paso para atrás y con cara de pánico y con ganas de irse solo acertó con la cabeza y se fue. Me sentí como leproso de Calcuta. No sé si fue que la decepcionó que aún con mi cara y porte de jeque árabe le preguntará por la Dom Perignon de oferta, porque me estaba sorbiendo los mocos -nocierto- o el escuchar que venía de la Ciudad de los Palacios.

En fin me sentí un paria. Entonces creo que para ser bien tratado en este viaje deberé sacar mi pasaporte noruego y guardar mi sarape veteado para ser bien tratado.

De salida.- Creo que si me hubiera visto temerario hubiera podido llegar hasta Niza con una bolsa de chicharrones de cerdo, de sabritas, y tomarme una foto de cómo esparcía la gripe porcina a tierras galas. Si la amenaza es grave y así está el cerco sanitario creo que la raza humana está en peligro. Si no pos no.

5 thoughts on “Y que en Francia me detienen por la gripa porcina

  1. La Wera

    Cha…trae unos periodiquillos, amor…y cuídat de los skinhead y de los rastros, jajajajaja. T AMO. Buen viaje!

  2. Dr.Reyes

    y te hubieras sonado los mocos para que se arrepintiera jajajaja cual leproso de calcuta jajajaja

  3. No sé en París pero acá en Bruselas sólo están “escaneando” gente pa ver si traen fiebre y repartiendo trípticos por si las moscas para todos aquellos provenientes de México y los yunaites, para que en caso de presentar algún síntoma parecido a gripe se vayan directo al doctor. Hoy amanecimos con la noticia de que en Bélgica hay 6 posibles casos de Gripe Porcina pero aún está por ser confirmado.

    La única gran recomendación es NO viajar a México salvo en caso necesario. Así que me pasaré al virus por el arco del triunfo y me largaré a ver a mi mamá el próximo viernes.

    Saludos!

  4. Me resulta muy curioso ver cada vez a más personas en Mty usando cubrebocas.
    ¿Qué pasará cuando alguien que no lo trae empiece a estornudar o toser en la fila del super o en un camión repleto de pasajeros?

    Chido tu post, me hizo reír mucho.

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